por
: R. Eugenia Peña Villegas Especialista
en Educación Especial U. de Chile Licenciada
en Educación U.M.C.E. Candidata a Magister
en Educación Diferencial U.M.C.E. Docente
Universitario U.M.C.E. y U.C.I.N.F. en las
carreras de Educación Diferencial y
Educación Básica, Mayo 1996
/ Ceril
Frente a la necesidad
de intervenir de manera eficaz, en los tratamientos
de niños con requerimientos especiales
de estimulación del desarrollo, surge la
inquietud por resolver las problemáticas
en torno a la estructura y organización
de los equipos que conforman los distintos profesionales,
que eventualmente participan con programas específicos
de tratamiento.
En esta edición, entregamos una descripción
de los tres principales modelos de equipos profesionales,
más frecuentemente utilizados en nuestro
medio, cuales son, los modelos Multidisciplinario,
Interdisciplinario y Transdisciplinario. En el
siguiente número de este Boletín,
abordaremos algunas reflexiones en torno a sus
posibilidades y limitaciones.
CONSIDERACIONES GENERALES La conformación
de un equipo profesional obedece a un proceso,
en el cual objetivo importante, es la adquisición
de un sentido de grupo.
Dependiendo de los modelos que se utilicen, podrá
existir la necesidad de que sus miembros desarrollen
una mayor interacción.Al acercarnos más
a un modelo participativo e integrado, se hará
necesario que el grupo trabaje activamente para
optimizar su comunicación, determinar roles,
reglas, metas, distribuir el poder y optimizar
la cohesión.
Otro aspecto importante de considerar, es la
necesidad de contar con grados de flexibilidad
en la estructura de los grupos, de modo que sea
posible su adaptación a los cambios presentes
en los sistemas, a una constante reactualización,
y a los requerimientos planteados por las evaluaciones
periódicas de su funcionamiento y eficacia.
Todos estos aspectos condicionan, que en la práctica,
trabajar en equipo sea una tarea que demanda esfuerzo,
creatividad y disposición permanente.
También es necesario destacar los enfoques
que nos señalan más o menos explícitamente,
que el análisis del niño y su problemática
debe realizarse considerando el contexto familiar
y escolar en que está inserto, en todas
las etapas de la intervención profesional;
es decir, diagnóstico, tratamiento, evolución
y seguimiento.
En este contexto, es ampliamente aceptada, la
incorporación activa del grupo familiar,
especialmente los padres, en un trabajo mancomunado
y participativo con el equipo profesional. La
reflexión, sobre el acceso de los padres
a la información, sobre su formación
como agentes activos de estimulación, el
desarrollo de su sentido de competencia, la continuidad
en los tratamientos y las proyecciones futuras,
son entre otros, aspectos relevantes que deberemos
por tanto considerar, al estudiar nuestro funcionamiento
como equipo profesional.
MODELO MULTIDISCIPLINARIO Lo constituye un equipo
multiprofesional, formado por médicos,
psicólogos, fonoaudiólogos, psicopedagógos,
terapeutas ocupacionales, kinesiólogos,
etc.
Cada profesional, evalúa en forma independiente
las habilidades y debilidades del niño;
sobre la base de su diagnóstico, formula
un plan de tratamiento, el que generalmente aplica
en forma individual.
Tanto los padres como los profesores, reciben
información sobre la intervención
profesional, a través de entrevistas e
informes escritos, que incluyen diagnóstico,
plan de tratamiento y sugerencias. La información
sobre la evolución presentada por el niño,
es expuesta considerando la misma modalidad. Teniendo
en consideración las necesidades múltiples
que generalmente nuestros niños presentan,
este modelo, plantea el tránsito del menor
de una especialidad a otra, dependiendo de sus
requerimientos en las distintas etapas de su ciclo
vital, ya sea en forma simultánea o secuencial.
MODELO INTERDISCIPLINARIO Lo más característico
de este modelo, es la función del coordinador
del equipo, que integra y organiza los distintos
aportes profesionales, por medio de un plan cooperativo.
El objetivo de este plan, es integrar los tratamientos
en pos de una evolución más eficiente.
En la etapa del diagnóstico, los profesionales
trabajan en forma individual con el niño,
delimitando sus características y necesidades
de tratamiento desde el ángulo de su especialidad.
Luego, habitualmente en una reunión clínica,
cada profesional presenta los resultados obtenidos,
tomándose acuerdo sobre la dirección
del tratamiento que el niño recibirá:
especialidades que intervendrán, objetivos,
frecuencia, instrumentos de evaluación,
etc.
Posteriormente, cada especialista trabaja individualmente
con el niño, brindándole el tratamiento
respectivo.
En forma regular, el equipo se reúne,
dirigido por su coordinador, para intercambiar
información y observaciones sobre el progreso
del niño y realizar las modificaciones
necesarias en los objetivos, metodología,
interconsultas, etc; todo ello, con el fin de
optimizar el plan de tratamiento.
Toda la información que se genera en este
proceso se dirige a los padres y profesores por
medio de entrevistas e informes escritos. La participación
de los padres puede tener un lugar prioritario,
dependiendo de las definiciones y propósitos
de cada Institución. De esta manera, se
podrán enfatizar las sugerencias a los
padres en el hogar, y del mismo modo, controlar
estas intervenciones en conjunto con los padres.
El coordinador, en suma, adquiere una gran importancia,
pues es el encargado de cohesionar y evaluar los
distintos programas de tratamiento, optimizando
especialmente la red de comunicación entre
los especialistas que participan en el programa
de tratamiento del niño.
MODELO TRANSDISCIPLINARIO Consideraciones básicas
Este modelo tiene su origen en la implementación
de programas de estimulación temprana y
luego se incorpora en las concepciones metodológicas
de la integración de niños discapacitados
a la educación común. Se ha extendido
su práctica a Instituciones Diferenciales,
que atienden a niños y jóvenes.
Se han mencionado tres postulados, que están
a la base del funcionamiento de un equipo transdisciplinario.
El primero de ellos, es la participación
de un agente primario de intervención,
en el cual se produce lo que Hayes (1976) ha llamado
el "delego profesional", que requiere
que todos los miembros del equipo, realicen mutuamente
un proceso de enseñanza aprendizaje sistemático".
Lyon (1980) ha distinguido tres niveles en el
delego profesional: - Compartir conocimientos
y prácticas básicas - Compartir
habilidades, técnicas enseñando
a interpretar situaciones específicas -
Compartir la realización de algunas técnicas
profesionales.
El segundo postulado, está relacionado
con la disposición positiva y motivada
de parte de los especialistas que conforman el
equipo de integrar y compartir los conocimientos
y habilidades mencionadas, como un requisito fundamental
para su adecuado funcionamiento.
Por último, se menciona la importancia
de intercambiar la información técnica
a través de las consultas del agente primario
con los especialistas, más que la atención
directa de ellos al niño. La realidad nos
indica que esto no es siempre posible y de este
modo, el modelo plantea la existencia de tratamientos
directos cuando la especialidad y necesidad de
atención así lo requiriera.
Transdisciplinareidad nos sugiere la unión
de especialidades e implica, el subir a un nivel
más elevado en la complementaridad de las
disciplinas.
Para que esta complementareidad sea viable, se
considera necesaria, la planificación de
un entrenamiento sistemático al grupo,
que tienda, tanto al desarrollo de habilidades
de interacción que promuevan la productividad
de éste, como la capacitación en
la entrega de conceptos profesionales y terminología
técnica, que facilite la adquisición
de un lenguaje común, que conforma la base
de este tipo de trabajo. Esto implica también,
la necesidad de conformar el grupo de especialistas
en forma relativamente estable.
ETAPAS DEL EQUIPO TRANSDISCIPLINARIO El equipo
inicia su funcionamiento conformándose
en distintas Especialidades, considerando las
necesidades particulares del niño en estudio.
En esta conformación son fundamentales
los padres, concebidos como miembros activos de
este equipo.
Se elige al agente primario de intervención,
quien puede provenir de cualquier disciplina.
La profesora del niño y sus padres, son
considerados agentes primarios, en los programas
de orientación educativa (Miller, 1980)
Se procede a diagnosticar al niño. Es
posible incorporar diferentes modalidades, dependiendo
de las necesidades de éstos. Sin embargo,
se debe tener presente que este modelo plantea
la evaluación conjunta, como un requisito
fundamental.
Woodruff, (1980) plantea la mesa redonda como
una modalidad adecuada, en donde los profesionales
se sientan en círculo, ubicando al centro
al niño y a un "facilitador"
que propondrá las actividades requeridas.
En este diagnóstico, los padres participan
exponiendo su información relevante, pudiendo
actuar, además, como facilitadores en caso
necesario.
El paso siguiente es la elaboración del
programa de Educación Individual del niño.
Se propone una reunión de equipo, que incluyen
a los padres, en donde, teniendo como base el
diagnóstico inicial y la información
recogida en su escuela y entornos significativos,
se decide sobre el nivel de funcionamiento del
niño, determinando habilidades y debilidades,
sobre las cuales, se plantean metas y objetivos
de duración limitada. Del mismo modo, se
organizan los servicios que el niño recibirá,
metodología, instrumentos que se utilizarán
para medir su progreso, etc.
La puesta en marcha del programa de Educación
Individual exige que los miembros del equipo transdisciplinario,
actúen a través del agente primario
de intervención y los padres.
Sailor (1977) recomienda que los profesionales
preparen a las educadoras en servicio de consulta
y que la atención del alumno en Centros
o Escuelas Diferenciales sea en el contexto de
la sala de clases. Los tratamientos especiales
requeridos, podrán brindarse, sin perder
de vista el contexto planteado por el modelo.
El último paso, lo constituye la evaluación
periódica del programa de Educación
Individual, lo que generalmente debe realizarse
en forma trimestral, en la modalidad de conferencia.
En este caso, la responsabilidad ante la efectividad
del tratamiento recae en el equipo, el que ha
debido comunicarse en forma regular durante la
aplicación del programa.
Esta evaluación conjunta permitirá
analizar los progresos del niño y replantear
todo lo que en equipo se considere pertinente,
en pos de la optimización de los objetivos
perseguidos.
Un aspecto importante de destacares que los logros
y dificultades deben ponderarse en los ámbitos
del hogar, escuela y comunidad; para lo cual se
plantea la necesidad de contar con sistemas de
datos e instrumentos que faciliten la comunicación
entre los distintos profesionales (Larsen y otros
1984).
Martín
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