Desde que Hobson
en la década de los ochenta defendiera
el papel central de las emociones en el desarrollo
de las relaciones interpersonales como déficit
central del autismo, se comenzó a crear
todo un foco de reflexión y estudio acerca
de las dificultades para comprender la emoción
y lo que otros sienten o piensan.
Baron-Cohen, Leslie y Frith ( entre los años
1985 a 1999) han postulado una "teoría
de mente" como factor central de la alteración
de personas con autismo. Esta "teoría"
se relaciona con la capacidad que tenemos los
seres humanos de atribuir estados mentales en
otras personas a la vez que en nosotros mismos.
Estos estados implicarían además,
los aspectos emocionales, intencionales e intensionales
que son los aspectos básicos que se dan
en toda interacción social y cuyo desconocimiento
o mal manejo dificulta de modo extremo la comunicación
y el desarrollo social.
Diversos estudios y autores han reflexionado
acerca del tema (Mundy y Sigman, 1989; Yirmigya,
Sigman, Kasari y Mundy,1992; Rivière y
Martos,1996) concordando en que , desde el inicio
de la interacción humana existe la posibilidad
y necesidad de compartir estados emocionales y
luego subjetivos, entre al menos 2 sujetos, a
fin de asegurar la adaptación de la criatura
al medio social, toda vez que éste es capaz
de predecir sus reacciones y necesidades, para
desarrollar todo un sistema consensuado de propósitos,
intenciones y medios de conseguir lo que se desea.
En Chile, el concepto de Espacio de Relación
( Maturana 1992,1996, Higuera y Romero, 1999)
también acepta que al origen de la consensualidad,
se encuentra el intercambio de dinámicas
corporales o emotivas. Por esta razón es
posible coincidir con Moro y Rodríguez
(1998) al proponer la interemotividad como el
precursor necesario de la intersubjetividad. Es
decir, los primeros significados compartidos,
se refieren más bien a la capacidad de
consensuar de algún modo las reacciones
emocionales de quienes surgen en cada interacción
social.
A partir de esto y siguiendo el desarrollo comunicativo,
es posible observar como surge la intersubjetividad
1ª , como la capacidad de acceder e incorporar
los significados de los gestos , acciones o palabras
del otro ( saber que es el lápiz lo que
se indica o nombra). La complejización
de la sinteracciones, deviene en el desarrollo
de la intersubjetividad 2ª, Que se refiere
a la capacidad de asumir las intenciones del otro
(por ejemplo, saber que lo que se quiere , al
decir lápiz, es que le pasemos éste.).
Estos aspectos se relacionan con lo que en la
filosofía de lenguaje se denomina intención
( lo que yo pretendo) e intensión(lo que
asumo que el otro quiere).Por estos motivos, es
imposible no comunicar, porque aunque nada se
diga o haga, siempre es posible que otro infiera
algo de nuestro comportamiento. De ahí
que la comunicación se construya entre
lo que yo digo y lo que el otro entiende.
Sin embargo, ¿ cómo pasamos de
asumir el significado de una palabra, a asumir
la intención que el otro tiene al decirnos
alguna cosa?. Se ha visto que la población
de autistas, los deficientes mentales y cirtas
discapacidades de aprendizaje, presentan grandes
dificultades para reconocer estados emocionales
en otros, desarrollar estrategias de socialización,
hacer amigos o iniciar relaciones sociales. Autistas
de alto rendimiento son capaces incluso de presentar
una teoría de mente en relación
a la capacidad de reconocer estados mentales o
afectivos en otros, pero mantienen gran dificultad
para hacer y mantener amistades.
Se ha postulado la diferencia entre una teoría
de mente "fría" y una "caliente".
Esta diferenciación obedece a que es necesario
representarse diferentes aspectos del otro. Lo
"caliente" se refiere a los aspectos
sensoriales y emotivos, de más temprano
desarrollo, donde lo más alto que nos representamos
no es un estado mental determinado, sino una persona
, con rasgos psicológicos. En ésta
área se encuentran las variables sensorio-corporales
y gestuales significativas descritas en la emergencia
de formatos de acción conjunta. De ahí
la importancia de aspectos tales como mirada,
referencia y acción conjuntas para el establecimiento
de la intermotividad e intersubjetividad.
La teoría más "fría"se
refiere a la posibilidad de elaborar metarrepresentaciones
asociadas a la comprensión y discriminación
de estados mentales o afectivos, pero desacopladas
de corporal o afectivamente. Es decir, que algunos
sujetos pueden "entender" o reconocer
estados mentales, sin necesariamente sentir lo
mismo o asumir las dimensiones corporales y afectivas
de modo empático. Como Grandin afirmaba,
se realiza un reconocimiento a modo de algoritmos
de un programa computacional y se actúa,
concientemente, en consecuencia.
Autores como Williams(1994) y Brothers y Ring
(1992) han postulado la preeminencia de la teoría
"caliente" para explicar los déficit
sociales en poblaciones autistas, basándose
en criterios evolutivos en relación al
desarrollo comunicativo. El asunto estaría
en que la tardanza e irregularidad en el desarrollo
de la acción conjunta incapacita o dificulta
la incorporación de las claves que acoplan
los estados corporales y emocionales propios,
con los de las demás personas. Más
aún, dentro de la acción conjunta,
es posible consensuar y dar un valor más
afectivo a las dimensiones verbales y conceptuales,
en la medida que tienen sentido (emotivo-corporal)
y significado compartido.
De lo anterior podemos resumir lo siguiente:
Los seres humanos desarrollamos la capacidad
de inferir y/o asumir estados mentales en
otros, a modo de dinámicas corporales
-afectivas compartidas que se complejizan
hasta el nivel de conceptos y empatía.
Esta capacidad que puede denominarse
teoría de la mente, tiene un aspecto
más emocional (caliente) y otro más
verbal y metarrepresentacional (frío).
·
Ambos se desarrollan de modo paralelo,
dependiendo de factores de acción conjunta
y desarrollo verbal y conceptual, para los
aspectos caliente y frío, respectivamente.
La empatía parece estar más
relacionada con las dinámicas de intercambio
corporal (proxémica) y gestual, dentro
de la acción conjunta rica y sostenida.
Si bien, estos desarrollo teórico-clínico
están aún en ciernes, permiten estructurar
nuevas formas de mirar la mente y la interacción
humana, no sólo en autistas, sino también
en otras poblaciones de trastornos del desarrollo.
Por ejemplo, sería interesante averiguar
qué pasa con la acción conjunta
y la empatía en hiperactivos, en niños
con trastorno de integración sensorial
o en déficit atencionales. Otro tanto se
necesita investigar en cuanto al surgimiento de
la ínter subjetividad en ciegos y otras
discapacidades.
Por último, es valorable el hecho de recuperar
las dimensiones afectivas y corporales en el surgimiento
de los estados mentales y afectivos, entendiéndolos
como construcciones individuales y sociales históricas
y complejas, con las necesarias implicancias al
ser estudiadas en niños, toda vez que sus
valoraciones, consensos e interpretaciones son
muy diferentes a las que podríamos hacer
desde una perspectiva histórica adulta.
BIBLIOGRAFÍA:
Baron-Cohen, S. (1989a). The autistic child's
theory of mind: A case of specific developmental
delay. Journal of Child Psychology and Psychiatry,
30 (2), 285-297.
Baron-Cohen, S. (1991). The theory of mind deficit
in autism: How specific is it? British Journal
of Developmental Psychology, 9 , 301-314.
Baron-Cohen, S., Leslie, A. M., and Frith, U.
(1985). Does the autistic child have a 'theory
of mind'? Cognition, 21, 37-46.
Baron-Cohen, S., Leslie, A. M., and Frith, U.
(1986). Mechanical, behavioural and intentional
understanding of picture stories in autistic children.
British Journal of Developmental Psychology, 4,
113-125.
Casacuberta, David: (2001): La mente humana.Ed
Océano. España.
Grandin, T. (1992). An inside view of autism.
In E. Schopler and G. B. Mesibov (Eds.), High-functioning
individuals with autism (pp. 105-126). New York:
Plenum Press.
Higuera ,M. Romero, J.C.(1999): Introducción
al concepto de espacio de relación.Rev.
Chilena de Fonoaudiología.año1,n.2
pp.65-80. Universidad de Chile.
Verity Bottroff: PROCESO COGNITIVO SOCIAL EN PERSONAS
CON DESORDENES DEL ESPECTRO AUTISTA: UN DÉFICIT
DE TEORÍA DE LA MENTE Original en inglés
en: http://trainland.tripod.com/verity.htm
Traducción realizada por: María
Soledad Finnemore
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
228.49.76 Fax 207.18.92 ceril@ceril.net