La comunicación
y el lenguaje constituyen los factores de primera
importancia en la Deficiencia Mental así
como también en otras afecciones, en razón
de la incidencia social, cognitiva, individual,
personal y afectiva que implican.
Evaluación del Lenguaje en el Deficiente
Mental:
Por lo general se realiza a través de
la aplicación de baterías de tests
que miden Coeficiente Intelectual (C.I.) Se trata
principalmente de pruebas que evalúan la
comprensión y/o producción de un
contenido verbal. Sin embargo todas están
mayormente determinadas por el nivel y los orígenes
culturales del sujeto. Es evidente que este tipo
de test da solamente una imagen fragmentada y
limitada de las capacidades de un sujeto y particularmente
en el caso de los Deficientes Mentales esta evaluación
no es definitiva.
La pregunta en cuestión es ¿Si
hay un C.I. bajo éste necesariamente correspondería
a un nivel de lenguaje deficiente? Existen casos
de Deficientes Mentales cuya fluidez lingüística
va más allá de sus capacidades cognitivas.
Por lo tanto sería discutible la utilización
de los datos de C.I. y edades mentales como marco
descriptivo de las capacidades lingüísticas
de un sujeto. Además las pruebas que miden
el C.I. verbal no se incluyen aspectos sintácticos,
semánticos y pragmáticos del lenguaje.
Para resolver parte del cuestionamiento se puede
realizar un estudio comparativo del desarrollo
del lenguaje entre sujetos normales y deficientes
mentales.
Pero surge otra duda ¿El desarrollo del
lenguaje de un Deficiente Mental es un desarrollo
en marcha lenta o es diferente de aquél
por naturaleza? La simple comparación del
desarrollo del lenguaje entre niños normales
y deficientes mentales no es suficiente para responder
a estas interrogantes. Esta comparación
sólo nos proporciona la descripción
de una situación, de un momento, no puede
proporcionarnos datos sobre la "dinámica"
de adquisición del lenguaje en los Deficientes
Mentales. En efecto no se puede limitar a describir
lo que se ha adquirido solamente sino que también
es necesario describir cómo se adquiere.
La "Dinámica de Adquisición"
permitiría responder a la interrogante
¿Retraso o Diferencia? El estudio de la
Dinámica del Desarrollo supone el examen
de un proceso que se efectúa en el tiempo
y donde se pueden encontrar períodos particularmente
favorables de adquisición.
DESARROLLO Y FUNCIONAMIENTO LINGÜÍSTICO
EN SUJETOS CON DEFICIENCIA MENTAL:
A continuación se mencionarán algunos
aspectos relevantes en los niveles lingüísticos
fonético fonológico y léxico
semántico .
Aspectos fonéticos fonológicos
Los estudios sobre este nivel en niños
con D.M. son muy limitados. Solamente el Síndrome
de Down ha sido estudiado sistemáticamente.
Se reporta que la mayoría de los bebés
con Síndrome de Down en el transcurso de
los primeros meses de vida son más breves
y más pobres en elementos vocálicos
que en niños normales del mismo sexo y
edad cronológica (Fisichelli, haber y Davis,
1966). Lo mismo sucede para el nivel tonal de
los sonidos producidos por los niños con
Síndrome de Down en el transcurso del primer
año de vida.
Entre los 9 y 13 meses de vida , no se encuentran
diferencias notables entre niños normales
y niños con Síndrome de Down ya
sea en el tipo articulatorio, acústico
y la longitud de las emisiones de los elementos
vocálicos y consonánticos (Dodd
1972). Smith indica que el momento donde aparecen
la reduplicación de sílabas ocurre
hacia los 8 meses en niños normales y también
sucede así en los niños con síndrome
de Down que él estudió.
Estos datos algo insuficientes sugieren la hipótesis
que las emisiones vocálicas por los niños
con S. de D. son comparables a las producciones
de niños normales, tanto en el plano cuantitativo
(salvo en el curso del primer trimestre de vida)
como en el plano cualitativo. Se debe considerar
que en el estudio no se mencionan ciertos puntos
interesantes de considerar: como la percepción
y la utilización de las inflexiones tonales
del niño con S.de D. en el contexto comunicativo
con su medio.
Los datos disponibles (Ingram/76,Dodd/76, Bartolucci
y Pierce/76, Lambert y Rondal/80) indican que
los niños con D.M. presentan un desarrollo
fonológico semejante al de niños
normales en los aspectos estructurales, pero no
por cierto en los parámetros temporales.
El desarrollo fonológico tiene un período
que va aproximadamente entre 1 y 5-6 años
en el niño normal. En los niños
D.M. moderados y severos, las primeras palabras
aparecen tardíamente (hacia los 2 o 3 años)
y la producción verbal significativa restante
(frecuentemente muy modesta) entre los 4 años
y 4 años y medio. El desarrollo fonológico
de las personas D.M. moderados y severos queda
a menudo incompleto. Los fonemas y las combinaciones
de fonemas más complejos en el plano articulatorio
son difíciles de producir y la claridad
articulatoria en el discurso en general es inferior
a la normal.(Ryan/75, Rondal/78).
En cuanto a lo que concierne a la tartamudez,
la incidencia exacta para la población
de sujetos D.M. no se conoce. Prens/72, reporta
que aproximadamente el 35% de la población
de niños con Síndrome de Down que
viven en instituciones son tartamudos en diferentes
grados. El farfulleo(habla deprisa, enredada y
atropellada) está igualmente presente en
la población de niños con D.M pero
las frecuencias no son conocidas.(Bensbeg y Sigelman/76).
Prens/72 agrega que en el seno de los niños
estudiados con Síndrome de Down, el número
de sujetos tartamudos y farfulladores no es el
mismo.
Sobre el plano estructural los estudios indican
claramente que el desarrollo fonológico
de los niños D.M. sigue el mismo curso
que el desarrollo fonológico de los niños
normales.
El orden de aparición de los diferentes
fonemas es comparable en ambos grupos, con la
aparición y estabilización de los
fonemas vocales y de las consonantes oclusivas(orden
de adquisición en el lenguaje francés).(Rondal
y Lambert/82). Los tipos de errores articulatorios
observados en las pruebas organizadas para este
efecto corresponden igualmente: omisión,
sustitución y simplificación de
fonemas en las tareas de repetición de
palabras y en las de denominación. Lambert
et al (1980) estudió un grupo de 38 sujetos
D.M. moderados y severos con y sin Síndrome
de Down. Con una edad promedio de 9 años.
Los autores comprobaron que la jerarquización
de la dificultad articulatoria de los fonemas
evaluados en comparación a la frecuencia
de los errores articulatorios en las tareas propuestas,
es la misma para los niños con Síndrome
de Down que la de los niños D.M. sin Síndrome
de Down. El orden de dificultad observado corresponde
además al del desarrollo fonológico
de los niños normales.
Es necesario recordar que las investigaciones
antes mencionadas se relacionan con lo que Hébert
llamó "El Modelo Tradicional"
al describir las grandes corrientes de la literatura
sobre los trastornos del habla.
¿A Qué se atribuyen los
frecuentes problemas articulatorios en los sujetos
D.M. moderados y severos?
Se deben a un grupo de causales interactivas:
- Dificultades en la organización
y control de la actividad respiratoria (fuelle
neuma-glótico)(Spradlin,1963; Lloud,1976).
- Problemas posicionales de la laringe (Bende,
1960)
- Malformaciones a nivel de las cavidades
y órganos del espacio supralaringeo(Berg,1974;
Carter,1978; Wortis,1978).
- Dificultades e insuficiencias auditivas(
Reynolds y Reynolds,1979; Givens y Seidemann,1977;
Bensberg y Sigelman,1976; Lloyd,1970).
- Eventualmente los problemas que atañen
a la organización nerviosa periférica,
subcortical y cortical responsable del funcionamiento
de los órganos del habla y de la recepción
auditiva.
Estas series de presunciones se han estudiado
principalmente en sujetos con Síndrome
de Down.
Las disfunciones a nivel del mecanismo del fuelle
vocal en los sujetos con S. de D. se atribuyen
a las anormalidades anatómicas y fisiológicas
de la médula espinal así como también
la hipotonía de los músculos que
controlan los movimientos implicados en la función
respiratoria (Carr, 1975). Se sabe que una hipotonía
muscular generalizada está frecuentemente
asociada al Síndrome de Down. Benda (1960)
postula los problemas posicionales de la laringe
(laringe con una posición más alta
que la normal) lo que explicaría la disfonía
que a veces afecta a estos niños, así
como también un registro vocal ligeramente
desplazado hacia los agudos (Moran y Gilbert,
1978). Es necesario destacar que la ronquera vocal
y el registro desviado de los agudos están
lejos de estar asociados al S. de D. o a otras
formas de Retardo Mental severo o profundo (Montante,
Brown y Hollien, 1974). Los daños y golpes
glóticos se asocian a las siguientes estructuras:
1. Los Maxilares: poco desarrollo en uno o
dos maxilares (Síndrome de Apert)
2. La cavidad bucal: división palatina
baja, o cierre anormal del velo del paladar
(Síndrome de Pateau, trisonomía
13, 15 y Síndrome de Down), reducción
de la cavidad bucal pueden entorpecer los
movimientos de la lengua.
3. La lengua: longitud anormal mucopolisacarosa
y otras anomalías genéticas
del metabolismo.
4. Los Dientes: Implantación dental
anárquica , espacio importante entre
las piezas (diaste4ma) montura dental (más
frecuentes en los caninos e incisivos)
5. Fosas nasales: obturación parcial
o total debido a anomalías óseas
y cartilaginosas.
6. Audición: La incidencia elevada
de los déficits auditivos en los deficientes
mentales, particularmente los moderados y
severos es un hecho reconocido hace bastante
tiempo. Según los estudios realizados
y los criterios utilizados para establecer
los déficits auditivos entre el 15%
y 56% de casos de agudeza auditiva insuficiente
se han encontrado, en oposición a la
población normal donde el porcentaje
es menor 5% a 8% (Rondal,1975; Niswander y
Ruth 1977, Givens y Siedeman 1977; Reinolds
y Reinolds 1979) Existe una relación
directa entre el nivel psicométrico
de la Deficiencia Mental y la frecuencia y
gravedad de los problemas auditivos.
El análisis de las deficiencias auditivas
en los sujetos D.M. no se llevan a cabo sin presentar
serios problemas metodológicos, especialmente
la selección de las técnicas de
evaluación y los criterios utilizados para
definir la pérdida de la capacidad auditiva.
Se utiliza generalmente el siguiente criterio
para establecer la existencia de un déficit
auditivo: pérdida superior a 20 decibeles
que implique a más de dos frecuencias en
el área de la palabra (500 a 4000 Hz. Aproximadamente).
Es necesario distinguir los problemas auditivos
de Conducción que conciernen al oído
externo y/o medio y los problemas sensorioneurales
que afectan a la cóclea y el área
cerebral auditiva. Éstos sujetos constituyen
una población particularmente difícil
de testear por medio de los procedimientos tradicionales
como la audiometría que requiere la plena
conciencia y participación del paciente.
Por lo que se recomienda realizar procedimientos
audiométricos objetivos como los Potenciales
Evocados .
Existen dos factores que dominan la patología
de conducción (Lloyd 1970) Se trata de
infecciones y de malas condiciones higiénicas.
Todos los sujetos D.M. presentan menos resistencia
a los agentes infecciosos, este es el caso de
los sujetos con S. de D., los que son particularmente
susceptibles a los daños del oído
medio. Repetidos estos problemas infecciosos como
las otitis, pueden ocasionar un deterioro en las
estructuras orgánicas, responsables entonces
del déficit auditivo Los malos hábitos
higiénicos crean un terreno favorable para
las agresiones infecciosas. Cierto número
de condiciones patológicas pueden aumentar
las deficiencias auditivas sensorioneurales (Lloyd
1970). Se trata especialmente de la peste cristal,
rubéola, y diversos virus gripales contraídos
par la madre durante los tres primeros meses de
embarazo. La ictericia y la meningitis y otras
formas de agresión extrínsecas dañan
al sistema auditivo y ocasionen lesiones cerebrales.
ASPECTOS LÉXICOS:
Los aspectos semántico-Léxicos del
lenguaje en el D.M. han sido principalmente estudiados
en un aspecto superficial y cuantitativo (estimación
del número de palabras comprendidas y producidas
por los sujetos en función de los parámetros
edad mental o de edad cronológica, así
como también definición de palabras,
generalización de significados de una palabra
a un término cercano o asociable etc.).
De estos estudios se hará una breve reseña
que caracterizan a los sujetos con D.M.
En estos estudios se aporta más información
para el comienzo del entendimiento de la dinámica
del desarrollo y del funcionamiento léxico
en los sujetos D.M.
Sobre un plano cualitativo, la variable en la
mental parece determinante. Las diferencias notorias
entre los sujetos D.M. y normales de la misma
edad cronológica que se han obtenido en
todos los estudios y por todos los niveles psicométricos
de D.M. en que conciernen las estimaciones del
número de palabras comprendidas y producidas.
Sin embargo cuando los sujetos normales son aparejados
por edad mental las diferencias tienden a desaparecer
o a atenuarse considerablemente. Los sujetos D.M.
son capaces de designar nominalmente los estímulos
(láminas) y de definir correctamente tantas
palabras como los sujetos de edad mental correspondiente,
claro está que los sujetos DM. Tienen tendencia
a definir las palabras con un menor grado de abstracción.
Se ha estudiado el vocabulario usual utilizado
productivamente en las muestras de lenguaje adquiridas
de un grupo de niños y adolescentes D.M.
moderados y severos. Mein y O Connor(1960) Starweather
y Lambert (1969), Wepman y Hass (1972) informaron
que el vocabulario productivo de base de los grupos
D.M estudiados no se diferencia significativamente
de los repert6orios característicos de
los sujetos normales de la misma edad mental.
Rondal (1978) indica que la longitud promedio
del enunciado(P.L.E.) equivale a un índice
valedero del desarrollo lingüístico
sobre el plano productivo. La diversidad del vocabulario
utilizado en situación de juego libre en
su hogar con la madre es superior al P.L.E. obtenido
con un grupo de niños normales observados
en las mismas condiciones. (Rondal) 1978) tiene
una hipótesis sobre esta diferencia o beneficio
si podemos decir los sujetos D.M al contar con
los efectos lingüísticos (limitados
al léxico) de una serie de variables extralingüísticas
asociadas a la edad cronológica más
adelantada de los sujetos D.M. con un P.L.E. igual
en relación con los sujetos normales, ya
que el hecho de frecuentar diversos medios, de
jugar otros juegos, más variados que los
de los niños normales, de donde hay necesidad
de un aprendizaje de un vocabulario más
diversificado.
Lo mismo sucede con las pruebas de repetición
y de reconocimiento de palabras presentadas auditivamente
las que no dieron diferencias notables entre los
sujetos normales y los sujetos D.M. Para ambos
grupos la repetición y el reconocimiento
de palabras están influidas por el significado
y la familiaridad del material verbal. Mientras
más familiar y cargado de significado el
estímulo para el sujeto más rápida
será la repetición y el reconocimiento
auditivo de las palabras (Jone et Spreen 1967).
En lo que concierne al reconocimiento de las palabras
presentadas gráficamente Mein y O connor
(1960) señalan el marcado efecto de la
familiaridad del material presentado bajo esta
forma, más allá de las formas escritas,
las cuales son posibles de lograr que correspondan
directamente a una significación familiar.
Hacia los 7 u 8 años en el niño
normal se produce lo que parece ser un cambio
en la organización del léxico. Anteriormente
el niño tiende a realizar asociaciones
de tipo secuencial por Ej. Palabra estímulo
"perro" palabra respuesta "ladra",
comienza a asociar en lo sucesivo con una frecuencia
claramente más alta de palabras que provienen
de la misma clase gramatical (sustantivo por sustantivo,
verbo por verbo) Asociaciones llamadas "paradigmáticas"
por Ej. "perro…gato", "grande…pequeño"
(Brown y Berko 1960)
Es verosímil que este cambio que marca
una etapa importante en el desarrollo de la integración
léxica. Puede ser que se trate de una fase
decisiva en la estructuración progresiva
del léxico. Sobre la base de una disponibilidad
propiamente gramatical (clases formales). El cambio
secuencial (Sintagmático) al Paradigmático
ha sido estudiado en los sujetos DM. Leves (Semmel,
Barrit,Bennet, y Perfetti 1968, Keilman y Moran,
1967, Denhière 1973, 1974)
Entre los 8 y 18 años los R.M. ofrecen
significativamente menos asociaciones paradigmáticas
que los sujetos normales de la misma edad cronológica.
Sin embargo si se comparan por edades mentales
los resultados corresponden a los mismos porcentajes
de asociaciones paradigmáticas entre éstos
y sujetos normales.
Los datos entregados por Dehiére en lenguaje
francés no manifiestan alguna diferencia
notoria entre los porcentajes de asociaciones
sintagmáticas y paradigmáticas en
los sujetos R.M. estudiados. Es probable que las
clases formales prevean un principio de organización
y de almacenamiento de entidades léxicas
más económicas y más convenientes
a la flexibilidad combinatoria del lenguaje que
el principio de continuidad sintagmática
o de la asociación funcional. El fracaso
relativo marca a los sujetos R.M. para generalizar
el primer sistema para el conjunto del léxico,
limita sin duda severamente la movilización
combinatoria de los elementos léxicos en
estos sujetos .El mismo tipo de limitación
por lo demás es claramente observable en
otros tipos de tareas llamadas cierre donde es
necesario completar un enunciado suministrado
por el examinador.
Otros estudios han adoptado una perspectiva prometedora
y que consiste en estudiar el desarrollo de los
repertorios léxicos en el nivel individual,
desde una perspectiva cognitivo semántica.
Clark ha propuesto un modelo teórico del
desarrollo léxico en el niño. Este
modelo se basa sobre la noción de rasgos
semánticos, es decir, componente o elemento
de significación. Elementos que combinados
y jerarquizados forman la significación
denominativa u objetiva de una palabra. Por Ej.
la palabra Barco comprende los rasgos semánticos
presentados aquí de modo no jerarquizado
ni exhaustivo : va sobre el agua, objeto navegable,
compuesto de un casco, sumergible hasta la línea
de flotación etc. Según la teoría
presentada el niño adquiere los rasgos
semánticos que componen el sentido de las
palabras de una manera aislada , progresiva, e
individual según sus experiencias y sus
actividades perceptivas. A través de su
desarrollo el niño enriquece, organiza
y reorganiza gradualmente los campos semánticos
correspondientes a las diferentes palabras hasta
acercarse y reunir la organización léxica
denotativa común a los miembros de la comunidad
lingüística lo que asegura al interior
de ésta la posibilidad de la co referencia
( relación de uno y otro) y luego de la
comunicación verbal. A la significación
denotativa u objetiva, es necesario agregar la
significación connotativa de las palabras,
es decir, la franja de sentido que en cada campo
semántico es ideosincrático y remite
las especificaciones de las experiencias individuales.
En los D.M. , Cook ha demostrado que los niños
con S. De D. Entre los tres y seis años
adquieren el sentido de las palabras (de ciertas
palabras, al menos el estudio tenía sus
limitantes), aparentemente en el mismo orden de
desarrollo de que en los niños normales.
El orden de adquisición en la comprensión
de los adjetivos estudiados en la lengua inglesa
es grande antes que alto. Y en las preposiciones
de espacio es en antes que encima o sobre las
que corresponden al orden de desarrollo propuesto
por Clark.
Markovitz (1976) ha estudiado la comprensión
de los adjetivos espaciales y las formas comparativas
y superlativas en un grupo de sujetos R.M. leves
y moderados, de edad cronológica de 11
a 16 años. Las pruebas se refieren a la
comprensión de pares contrastados de adjetivos
grande pequeño, alto bajo , arriba abajo
en sus formas nominales, comparativas y superlativas.
Los principales datos de este estudio sobre la
comprensión de los adjetivos espaciales
e sujetos R.M. leves y moderados de edad cronológica
de 11 a 16 años. Los sujetos se agrupan
según la edad léxica .
El grupo 1 de 8 sujetos con una edad léxica
de 46 meses ,es decir, poca comprensión
de los adjetivos espaciales estudiados y de sus
formas comparativas y superlativas.
El grupo 2 con 8 sujetos con edad léxica
de 58 meses , es decir, con un nivel de comprensión
intermedio, los polos positivos de los pares de
adjetivos son comprendidos (grande, alto, arriba,
largo) mientras los polos negativos provocan respuestas
al azar.
Grupo 3 con 8 sujetos con un edad léxica
de 71 meses con un nivel de comprensión
adquirida, las formas nominales de los adjetivos
son comprendidos antes que las formas comparativas
las que se dominan antes que las formas superlativas.
Las formas comparativas son comprendidas ante
todo en un sentido categórico antes de
ser comprendidas en un sentido comparativo verdadero.
¿A qué se puede atribuir
el marcado retardo y la lentitud, así como
también el carácter incompleto del
desarrollo léxico en los sujetos R.M.?
Las causas exactas no se conocen pero se pueden
adelantar una serie de factores :
¢ Déficit en el entendimiento
da la relación entre los objetos, personas,
situaciones, acontecimientos y las palabras
que los simbolizan.
¢ Déficit en la retención
de estas mismas relaciones, incluso si ellas
han sido aprendidas.
¢ Déficit en la composición
fonológica de la palabra de manera
de significar al referente.
¢ Déficit en la aprehensión
del referente extrínseco o su representación
mental
¢ Retardo claro en la atribución
de los referentes de noción permanente
(en los límites habituales del tiempo.
¢ Un retardo o un déficit en el
desarrollo de la capacidad de representación,
en general y en particular en sus aspectos
lúdicos, juegos simbólicos y
juegos de representación.
Al tener en cuenta los aspectos anteriormente
mencionados se facilita la planificación
de algunos de los objetivos lingüísticos
en pacientes con Deficiencia Mental.
Martín
de Zamora 4602 Las Condes - Santiago - Chile Fonos 206.06.72 -
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