Hombre, Comunidad y discapacidad / por María Valeria Isaac T.l / Universidad de Chile / Ceril / nov 2000 HOY Terapeuta Ocupacional Clínica Ceril / Universidad de Chile post -título en "Integración Sensorial" en University of Southern California USA 2003

Homo sapiens sapiens, así clasifica la ciencia a nuestra especie de hoy. El hombre, ser humano, persona, son lo mismo; una ínfima parte de la inmensa creación, pero nos creemos el centro del Universo, dueños y señores de todo lo existente en la naturaleza. La evolución llegada a la perfección.

El hombre… pero, ¿qué o quién es realmente? Aristóteles lo definió como un "ser racional" , es decir un ser que ante todo es contemplativo y teórico. Con el tiempo, se siguió en busca de alguna definición más completa, incluso se llegó a crear una ciencia que profundizara estos aspectos humanos, la Antropología. Y aún así, la incógnita persiste.

Y en esta época actual contemporánea, nos encontramos con un nuevo enfoque de hombre, un "hombre dividido". Calvino lo define como "demediado, mutilado, incompleto, enemigo de sí mismo". Marx lo llamó "alienado", Freud "reprimido". Pero, ¿es el hombre actual un ser dividido e incompleto? Podemos abordar el problema desde otro punto de vista ¿no serán nuestros mismos intentos de explicarnos lo que es el hombre los que que lo dividen y fraccionan? ¿No será que toda teoría acerca del hombre es sólo capaz de comprender una "parte" suya y no al hombre entero?

Indudablemente "carecemos de un conocimiento unitario del hombre" (Max Scheler) Y esta tendencia a fragmentar la totalidad humana, también ha tenido sus repercusiones en la vida en sociedad.

El hombre, ¿un ser social? Ha existido mucha discrepancia acerca de este aspecto. Si analizamos la historia, el hombre ha vivido en grupos o comunidades desde la prehistoria. Sin embargo, están quienes opinanan que "el hombre no es un ser sociable… por su naturaleza agresiva y egoísta… pero se ha visto obligado a vivir en sociedad y someterse a la autoridad para no destruirse" (T. Hobbes, 1965) Y está también aquella famosa frase de Rousseau: "el hombre es bueno por naturaleza, y es la sociedad que lo pervierte".

Pero, ¿sería posible que el hombre lograra desarrollarse y evolucionar en forma solitaria? Se ha comprobado que el lenguaje sólo se adquiere mediante la interacción con otros seres humanos; que el buen comportamiento, los valores y la moral, se aprenden sólo de aquellos quienes nos lo enseñan. La cultura y muchas de las ciencias, son fruto de un desarrollo en sociedad. La psicología, la medicina, la sociología, la terapia ocupacional, la pedagogía, etc. no tendrían sentido si no viviéramos todos juntos compartiendo una misma vida. La religión incluso hace referencia de cómo ser feliz en unión con otros. Además, nunca se ha visto que los hombres se aislen y lleven una vida completamente solos, existe una tendencia innata de agruparse y compartir con los de una misma raza y cultura.

Y con esta realidad, de un "hombre dividido" nos encontramos en una sociedad carente de significados. Nos encontramos viviendo en un sistema, en el cual funcionamos día a día sin encontrarle el sentido a nuestra rutina diaria. Se ha perdido el verdadero concepto de "comunidad".

Están quienes piensan que este cambio en decadencia comienza con la Revolución científica (s.XVI - s.XVII ), al incorporar este nuevo enfoque de que todo lo que ocurre en la naturaleza puede ser explicado y dominado a través de la ciencia. La verdadera meta de la ciencia, es el control.

Nuestra mentalidad, por tanto, de ver y entender las cosas, también sufre una transformación.

Al referirnos al concepto de "comunidad", posiblemente nos imaginamos algún pueblo indígena desarrollando sus actividades en conjunto. Pero se nos hace difícil trasladar esta visión a nuestra ciudad actual. En las definiciones que se han hecho de comunidad, encontramos una serie de caracteristicas. En primer lugar, una comunidad es incluyente, es decir no "excluye" estilos de vida y formas de ser variadas. Otro aspecto, es el que una comunidad no es totalitaria, las desiciones se toman a través de consensos entre quienes discuten sus distintos puntos de vista. La comunidad reconoce al ser humano como "interdependiente", en la cual las personas pertenecientes a ellas la consideran como un lugar seguro, que acoge y apoya necesidades. Existe la libertad de formar parte de ella, y compartir ideales comunes.

Pero todo esto que se ha mencionado en lo anterior dificilmente puede encontrarse en el estilo de vida que llevamos hoy. Una vida tan ascelerada, trabajada, centrada en la economía como camino a la felicidad. Carente de tiempo para compartir palabras con aquellos que vemos a diario, menos aún prestar apoyo. Hobbes hace referencia a esto diciendo: "Hallamos en la naturaleza del hombre 3 causas principales de discordia: la primera, la competencia, que impulsa a los hombres a atacarse para lograr un beneficio; la segunda, la desconfianza, impulsa a atacarse para lograr seguridad; y la tercera, la gloria, para ganar reputación".

Funcionamos dentro de un sistema que de a poco nos absorbe e idiotiza, a través del trabajo, labores cada vez menos dignas; a través de los medios de comunicación, nos convencen de que el consumismo en nuestro objetivo de vida. Andamos por la calle aparentando y comportandonos todos iguales, como si hubiesemos sido entrenados para vestir igual, caminar igual, hablar de lo mismo… ¿Qué pasa con nuestra identidad como seres sensibles y creativos? Vivimos en una continua competencia por sobresalir, y la competencia es excluyente, por lo tanto, la sociedad se divide, y aparecen los grupos marginados e inaceptados.

Y ¿quienes son estos grupos marginados? En general, todos aquellos que por alguna razón fueron forzados a quedar fuera de este competir. Incluso hay quienes nunca se les dio la oportunidad para intentarlo. Y a estos disprivilegiados, los llamamos "discapacitados".

Este grupo de discapacitados dentro de nuestra sociedad, a su vez, está dividida en varios subgrupos, dependiendo del origen de su discapacidad. Pero en ellos sigue existiendo una sola cosa en común… ser juzgados y definidos, categorizados y diagnosticados, por aquellas limitaciones que poseen y no por sus habilidades ni potenciales. Luego se les ha impuesto eso que llaman "pronóstico", como por arte de magia, su destino se dicta por un médico-profeta. Y luego, derivados a tratamientos hechos en base a un "adiestramiento" para que logren hacer un par de cosas de manera independiente, y a esto llamamos "normalizar" sus conductas.

Pero, ¿a quién se la ha dado el derecho para definir las capacidades y discapacidades que pueda tener una persona? ¿Acaso no somos todos discapacitados en algún aspecto de nuestro ser? Entonces, la problemática debiesemos formularla de la siguiente manera: ¿Discapacidad o característica?

Si en el fondo… todos somos discapacitados en algo, así como mejor capacitados para otras cosas. Sólo que hemos sido enseñados a reprimir nuestros aspectos más débiles y esconderlos, disimular ante el resto y aparentar ser "normal". Todos somos distintos, todos tenemos dificultades, todos tenemos limitaciones y debilidades. Sólo que a algunos se les hacen más evidentes que a otros. Pero esa no es una razón suficiente como para apartar a estas personas de nuestro camino.

La mentalidad de hoy ya no nos enseña a valorar, sólo criticar y discriminar. Nos sentimos acomplejados a diario por no alcanzar el "look" que vemos en la publicidad ni ser como la moda nos exige. ¿Cómo no somos capaces de valorar a las personas por lo que son, y no por como las vemos?

David Werner sabiamente dice: "Muchas de nuestras fuerzas son fruto de nuestras debilidades" Nuestras "discapacidades" nos ayudan a crecer en nuestro desarrollo personal. Y es la sociedad la que nos hace sentir culpables por nuestras diferencias.

Al apartar a personas distintas, les hacemos un daño a ellas y un daño a nosotros. El compartir con personas diferentes, nos hace desarrollar y descubrir otros aspectos en nosotros, y aprender a valorar las cosas que realmente importan en la vida. El esfuerzo, la esperanza, el cariño, el dar apoyo, el amor… El amor es clave en el progreso de la especie humana, amor a los demás y también amor hacia uno mismo. Apreciar las diferencias de los demás, como también aprender a valorar las propias.

Enriquecernos cada vez más, mediante un compartir y un vivir en comunidad. Mantener puestos "ojos de amistad" para acogernos y respetarnos como seres dentro de una misma especie, iguales pero distintos. La comunidad debiese servir como un lugar en donde todos podamos desarrollar potencialidades y trabajar nuestras limitaciones. Es en la comunidad, a través de los otros, en donde el ser humano se decubre y se define a sí mismo.

¿Por qué destruir indebidamente las ilusiones y el autoestima de quienes no nacieron con apariencias similares a la mayoría? ¿Son culpables acaso de poseer características más visibles que el resto? Es un error discriminar injustamente, y condenar a seres humanos por pecados que no han cometido.

Poseer alguna característica, no tan estética quizás, no le hace daño a nadie, por qué castigar tan ofensivamente a aquellos que también pueden aportar al desarrollo, incluso a veces mejor que la mayoría de los "normales".

El crecimiento y enriquecimiento espiritual, encontrarle el verdadero sentido a la vida, pueden valer más que años de estudio y trabajo y ganacias económicas… muchas veces son los discapacitados quienes lo descubren primero.

BIBLIOGRAFIA: a) M. Scott Peck "La nueva comunidad humana" , 1991, Buenos Aires. b) Morris Berman "El reencantamiento del mundo" , 1987, Santiago. c) Luis Weinstein "Salud mental y proceso de cambio" , 1975, Buenos Aires. d) David Werner "Las personas deshabilitadas en la lucha por el cambio social" 1993, India