Padres positivos son la clave para tratar a preescolares hiperactivos

En Chile prueban programas que entregan habilidades de crianza a los padres como primera opción para lidiar con menores de seis años con síndrome de déficit atencional e hiperactividad. Una investigación los comparó con el uso de fármacos.

Tienen menos de seis años y son un torbellino. Acelerados, impulsivos, no miden riesgos si se trata de subirse a un árbol o jugar con lo que tengan a mano, suelen llegar a Urgencia más seguido que el promedio de su edad, parecen no cansarse nunca de correr o saltar, son inquietos y a veces resuelven sus frustraciones con agresividad. Son preescolares con síndrome de déficit atencional e hiperactividad (SDAH) o alto riesgo de tenerlo.

Su manejo es un desafío para padres y profesionales. Sin embargo, un análisis de 55 estudios encargado por la Agencia de Investigación y Calidad en Cuidados de Salud de EE.UU., y publicado la semana pasada en la revista Pediatrics, determinó que no son los fármacos (ver recuadro), sino los Programas de Entrenamiento para Padres la fórmula más efectiva para apaciguar a estos niños.

Los Programas de Entrenamiento para Padres son talleres grupales o sesiones individuales donde se enseña a padres y madres principios y estrategias concretos para criar a sus hijos incentivando disciplina positiva. Entre sus pilares están el trazar límites claros, establecer rutinas y usar incentivos no materiales para premiar las buenas conductas.

La investigación analizó estudios de cuatro de estos programas: Positive Parenting Program o Triple P; Incredible Years; Parent-Child Interaction Therapy y New Forest Parenting Program. Los dos primeros se imparten en Chile. A ellos se suman los programas de habilidades de crianza "Nadie Es Perfecto", de Chile Crece Contigo y "Habilidades para la Vida", de la Junaeb.

En el caso del SDAH, por ejemplo, "les hacemos ver a los padres que más que el niño, son ellos quienes tienen que cambiar sus estrategias de crianza", explica la sicóloga Francisca Infante, coordinadora de Triple P en Chile.

En un plan de ocho sesiones, se ayuda a los padres a identificar el problema que quieren resolver y se hace un plan para abordarlo. "En general, enseñamos a elogiar las buenas conductas ('qué bueno que estás jugando con tu hermanita'), a establecer reglas en forma positiva, como 'en esta casa pintamos con lápices adentro y jugamos a la pelota afuera' (en vez de ¡no juegues a la pelota en el living!) y a ofrecerles alternativas ('no se salta en el sillón, pero puedes saltar en el piso', en vez de '¡no saltes!'), ejemplifica Francisca Infante.

 

El doctor Elías Arab, psiquiatra infantil de la Clínica Las Condes en Chile, sugiere además ser realistas respecto de lo que esperan de un niño hiperactivo. "Un error frecuente de los papás es la hipercorrección: le dicen 20 veces que no se pare, cuando en realidad lo que es más realista es pedirle que se pare menos".

Sugiere además canalizar la inquietud del niño a través de actividades como jugar al aire libre o practicar yoga infantil. "Y combinar esto con actividades que le permitan desarrollar paciencia, tolerancia y capacidad de espera". Por ejemplo, sentarse en un parque y prestar atención a los sonidos que es posible escuchar o pedirle que pinte un dibujo hasta terminarlo. "Esto les ayuda a entrenar la capacidad reflexiva y el autocontrol, que son fundamentales para que logren una mejor adaptación social, especialmente cuando entren al sistema escolar".

El popular metilfenidato o Ritalín es el tratamiento farmacológico de primera elección para tratar a escolares con SDAH. Sin embargo, su uso no está indicado para niños menores de 6 años, señala el doctor Elías Arab. Aun así, el estudio en Pediatrics analizó 15 casos donde se usó este y otros psicoestimulantes en preescolares.

Según el análisis, varios concluyeron que "los preescolares son susceptibles a efectos adversos del metilfenidato, con altas tasas de manifestaciones somáticas, irritabilidad y malhumor, así como reducción en el crecimiento".

Artículo Publicado Diario El Mercurio Ver original 17/04/2013

Opinión de Ceril:

Es claro que a un menor de seis años, se intentará no medicarlo, este será un recurso elegido para niños de estas edades más en el perfil de dificultades graves en su desarrollo que impiden una adecuada adaptación social y a los sistemas preescolares.

Es importante destacar, que el niño no inicia su escolaridad en el colegio, sino que mucho antes, por lo tanto solo un trabajo mancomunado entre educadoras de párvulos y familia será posible.

Es también conocido el deterioro en la relación familiar que causa un niño con SDAH y que las normas de convivencia se hacen difíciles. 

Se reconoce que son importantes sugerencias para los padres y que sin duda ellos deben ser orientados en el manejo conductual y educativo de su hijo...sin embargo, causa preocupación que propongan programas de tan breve extensión y que además homogeneicen a las familias...sin duda el desafío de educar a un niño con SDAH es un tema que depende de muchas variables relacionadas con el niño y con la historia de la familia.

Por Ceril: R.Eugenia Peña Villegas
Especialista en Educación Especial U. de Chile Licenciada en Educación U.M.C.E. Magister en Educación Diferencial U.M.C.E.