Separación Matrimonial: Cómo hacer para que los hijos no se vean  / por : Claudia Sarrazin Valdovinos / Psicóloga U. de Chile / Ceril. Agosto 2005

Toda separación matrimonial tiene un alto costo emocional tanto para la pareja que se separa como para sus hijos y la familia extensa involucrada (abuelos, tíos, primos, etc.) El quiebre en el proyecto de vida es un proceso muy duro para quien lo experimenta e implica pasar por un proceso de duelo para poder salir adelante.

Es cierto que en algunos casos el término del matrimonio puede ser una solución a problemas serios, sin embargo, es una opción que hay que considerar con prudencia ya que tiene un considerable impacto a nivel social, familiar y personal. Pero sin duda que es aún más difícil enfrentar esta situación cuando hay hijos involucrados y los padres ven cómo la separación repercute en ellos.

Los hijos parecen ser los más afectados, es una situación que no pueden controlar y que involucra a las personas más significativas de su vida, sus padres. Algunos presentan sentimientos de angustia, conductas regresivas, irritabilidad y confusión frente a los hechos. Otros un poco mayores se sienten deprimidos, con la sensación de tener la culpa y mantienen fantasías de reconciliación; presentan enojo y conflicto de lealtades. Más cercanos a la adolescencia el sentimiento es de abandono y les genera confusión y angustia sobre sus propias relaciones de pareja.

Es por esto que es importante, al momento en que se decide separarse, tomar las medidas necesarias para afectar lo menos posible a los niños involucrados. ¿Cómo se puede hacer esto?

Ricardo Capponi en su libro "El amor después del amor" describe algunas tareas que la pareja debiera realizar con respecto a los hijos al momento de la separación, las cuales son las siguientes:

- Disminuir el efecto traumático del anuncio de la separación, esto es que no sea tan sorpresivo; que una vez que se anuncia llevarlo a cabo para evitar el aumento del estrés; hablar con cada niño por separado y también con todos juntos.
- Tranquilizar ansiedades de rechazo y abandono. Esto puede hacerse hablando con el hijo explicándole que la separación es un asunto de los padres y que él no tiene nada que ver en la decisión.
- Evitar la sobrecarga afectiva al hijo. No contarle las propias necesidades sino que estar atento a las de ellos.
- Atender a la expresión de rabias con los padres que pueden manifestarse en conductas rebeldes, actitudes agresivas, somatizaciones e incluso depresiones. Mantener una comunicación abierta con ambos padres permitiéndoles la confrontación y discusión.
- Permitir la expresión de la pena. Es necesario hacer el duelo por la pérdida para no vivir en una eterna fantasía.
- Mantener lo mayor posible de estabilidad al niño en sus otras áreas de vida (colegio, vivienda, abuelos, etc.) Esta estabilidad debe ser tanto económica como afectiva.
- Reconstruir una relación civilizada con la ex pareja para asegurar el acceso del niño a ambos padres.
- Generar confianza para lograr un amor comprometido.

El tipo y nivel de repercusiones en los hijos frente a una separación matrimonial, van a depender de muchos factores entre los cuales está: la forma en que se dio ésta, la cantidad de cambios consecuentes, la edad del niño, presencia o ausencia de redes de apoyo (abuelos, hermanos, colegio, profesionales de la salud, etc.)

Es muy importante para un desarrollo sano de los hijos dejarlos fuera de los problemas de la pareja, que no asuman un rol en la pugna o reconciliación y liberarlos de la necesidad de hacer alianzas con alguno de sus padres.

Es así como podemos decir que, un hijo que sepa que puede contar con ambos padres, que se sienta contenido emocionalmente por ellos y sienta que su vida tiene cierta estabilidad, va a ser capaz de salir adelante acostumbrándose a esta, su nueva realidad.


Textos Sugeridos:

- "El amor después del amor" Ricardo Capponi;
- "Enfrentar la separación y construir una nueva familia" Arturo Roizblatt.