Juegos y estrategias permiten superar la tartamudez ELMERCURIO.COM 19/11/2003/

por Miguel Higuera Cancino Licenciado en Fonoaudiología U. de Chile / Magister en Pedagogía Universitaria U.Mayor / Docente Universidad Mayor. / Ceril, 2005

 

Uno de los ejercicios que el fonoaudiólogo Clínico Miguel Higuera del Centro del Desarrollo Infanto - Juvenil CERIL practica con sus pacientes es el de ir nombrando una serie de figuras a medida que se van poniendo en orden. Así el niño va desarrollando más destrezas en el habla

 

La ayuda del entorno y el conocimiento propio ayudan a disminuir este trastorno del ritmo del habla, que es más frecuente en hombres.


por PAMELA ELGUEDA periodista el Mercurio

A los nueve años Pablo Solís cayó en la cuenta de que algo andaba mal con la forma como hablaba. Unos compañeros de su nuevo colegio se burlaron de él porque se trababa al pronunciar ciertas palabras y su abuelita le preguntó preocupada cómo se iba a declarar a las niñas. "En ese tiempo para mí la tartamudez no era un impedimento, así que yo andaba metido en todos los actos escolares en los que había que recitar o discursear", cuenta este profesional de 31 años.

El tema sólo le preocupó en 8º básico, cuando su espasmofemia, como la llaman los médicos, se hizo acompañar por un cabeceo hacia adelante y atrás. "Ahí tuve un rollo de inseguridad", comenta, porque ya había decidido ir a la universidad. Así que partió a un fonoaudiólogo que le explicó que era un problema de respiración y le enseñó algunos ejercicios que bajaron su tartamudeo. "Desde ese minuto aprendí a darme el tiempo de inspirar antes de hablar. Y me resultó, aunque claramente el tipo no le achuntó a la verdadera causa".

Pablo es parte del 1 a 2% de la población que tiene este trastorno del habla. "La misma prevalencia de la epilepsia", resalta el doctor Rodrigo Chamorro, neurólogo infanto-juvenil, para dejar claro que no es un tema infrecuente. Y agrega un dato: es más usual en los niños que en las niñas, con una equivalencia de 4 a 1.

La tartamudez se presenta en dos formas distintas, más una que las combina (mixta). La clónica es aquella en que la persona repite más de tres veces una misma sílaba, mientras que en la tónica el sujeto se traba y hace un gran esfuerzo muscular para iniciar la pronunciación de una palabra.

Juegos que sanan

La tartamudez comienza a dar sus primeras señas a los tres años y medio. A esa edad se da una fase normal en el desarrollo llamado titubeo y tartamudez fisiológica, en el que el niño repite algunas sílabas de las palabras lo que, después de unos meses, se acaba. Sin embargo, algunos niños se quedan en esta etapa, muchas veces debido a la mala reacción de su entorno a ese titubeo.

Es que esta repetición de sílabas y el esfuerzo para hablar son mal recibidas por quienes rodean al niño. Le piden que hable lento, que piense bien antes de emitir una palabra, se angustian o incomodan, no lo miran o lo observan fijamente. El efecto lógico es que el niño aprende a angustiarse al momento de hablar, trata de forzar la emisión y ese esfuerzo muscular hace crecer su ansiedad, comienza a sudar, se enrojece y al final le toma fobia al habla.

Cuando los niños llegan en las primeras etapas del trastorno, el tratamiento va dirigido a cambiar el estilo de relación de ellos con sus padres. "Les enseñamos a poner una cara normal cuando sus hijos hablan y a hacer juegos, en los que ellos nombran las cosas y los niños repiten la palabra", ejemplifica Miguel Higuera, fonoaudiólogo del Centro de Estímulo del Desarrollo Infanto-Juvenil (Ceril).

Este juego va evolucionando en el tiempo: comienza sólo con una palabra, y en la medida en que el pequeño va adquiriendo más destreza éstas se van aumentando. Otro ejercicio es animar al niño a actuar: que hable como enojado, triste, con sueño o hambre. "Así aprende a controlar su aparato fonatorio y sus habilidades comunicativas".

Quitar la muleta

Hacer preguntas más cerradas y que requieran respuestas simples también ayuda. Y si eso va acompañado de un rostro relajado y de comentarios sobre lo que dice y no cómo lo dice, mejor todavía. Otro juego es cambiar roles con el niño. Que sea él quien pregunte, corrija al papá y le enseñe, pues esto aumenta su autoconfianza.

"Los padres tienen que exigirle a los profesionales que les enseñen a manejar el problema, pues los niños no salen adelante con una pastilla o en la consulta, sino que en su casa, en sus rutinas y en el colegio".

Cuando los pacientes tienen más de 8 a 10 años, el tratamiento supone una intervención multidisciplinaria en la que interviene el neurólogo, el fonoaudiólogo y un sicoterapeuta. "Es que cuando ya se ha convivido varios años con un síntoma lo usas como una muleta para bien o para mal", comenta Higuera.

Pablo, por ejemplo, cuenta que en la enseñanza media descubrió que la tartamudez era cómoda para él. "Es una herramienta para jugar con tu interlocutor y ponerlo a tu favor o, por ejemplo, para defenderte de un reto".

El doctor Chamorro coincide con lo anterior y agrega que desde la perspectiva de la neurosicología, disciplina que enseña en las universidades de Chile y Católica del Maule, esta enfermedad requiere de una intervención global. "Eso significa mirar su sistema escolar o laboral, también el familiar y su manejo de la emoción e incluso el funcionamiento de sus neurotransmisores".

Esa evaluación va a determinar el uso de fármacos y las estrategias que cada profesional entregará al paciente, como pedirle un registro de su tartamudeo, el que lo llevará a estar alerta a los fenómenos que lo producen y a cambiar la palabra que le cuesta pronunciar. Como lo que Pablo aprendió solo a hacer : "Cuando estoy en situaciones de tensión me concentro y eso evita que tartamudee. Pero si lo hago, me importa poco".

Origen de un trastorno

Hace casi 20 años, cuando Pablo consultó, no se sabía tanto como hoy del origen de esta enfermedad. Según explica el doctor Rodrigo Chamorro es una disfunción a nivel de los ganglios basales del cerebro (el hipotálamo y la amígdala, entre otros), donde se guardan la memoria cognitiva y emocional.

"Pasa cuando los neurotransmisores, que hacen un intercambio de sustancias químicas que ayudan al movimiento, no funcionan armónicamente, muchas veces debido a un episodio de mucha ansiedad o emoción".

Para devolver el funcionamiento armónico a los neurotransmisores, los neurólogos recetan medicamentos que, en algunos casos, pueden ajustar el circuito de estos químicos para siempre.

Sin embargo, ésta no es la única explicación que se da a la enfermedad. El fonoaudiólogo Miguel Higuera menciona que también se relaciona con un problema en el procesamiento auditivo de la persona, quien tardaría unos milisegundos más de lo normal en captar su voz y eso lo llevaría a repetir sílabas. "Se han hecho experimentos en los que a personas sin ningún problema se les hace llegar sonidos de su voz desfasados y tienden a la tartamudez".

Música complementaria

Un tratamiento complementario es el que ofrece el Centro Tomatis. Se trata de una terapia a través de la música de Mozart y del Canto Gregoriano, que ayuda a estimular la audición de los niños.

Este método, explica Fernando Núñez, director del centro y discípulo de Alfred Tomatis, lo que pretende es mejorar los umbrales auditivos y dar la posibilidad de discriminar los sonidos según su nivel de frecuencia.

La idea, también, es reentrenar los músculos del oído medio, que es - según esta teoría- donde se concreta la voluntad de oír.

a alteración en el desarrollo del lenguaje expresivo, es un problema lingüístico de codificación, en el que están deteriorados la producción simbólica y el uso comunicativo del lenguaje.